El Guindilla respira juventud en colores, formas y cartas, maneras de hacer
que entran por los ojos y satisfacen al estómago.

Un nuevo concepto del Grupo Asador de Aranda que quiere llegar a otro público,
recibe las materias del restaurante madre pero las maquilla para que no creas
que has envejecido.

Mesas de tamaños y materiales diversos, locales grandes que respiran tapas
y raciones de producto de proximidad y técnica avalada, anticipan un festín
que sólo tú puedes medir, pues ya sabes lo que quieres.

Y vuelve la lucha generacional. El Guindilla juega contigo para presentarte una carta tras la que no te podrás esconder. Eminentemente de tapas, las divide entre modernas y eternas, dejándote una dicotomía que puedes salvar dividiendo y mostrando que el adverbio “siempre” es gastronómicamente aplicable.
En El Guindilla, el público exprime los límites de una etapa tanto en lo social como en lo gastronómico. No quieren perder lo infantil ni el placer de hacerse el mayor.

¿Quién es El Guindilla?
Es joven, fresco, descarado… ¡Es muy famoso en el barrio!

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